Año 1977: Kang Chol Hwan vive con su familia en un barrio acomodado de Pyongyang. Tiene nueve años. Sus abuelos son favorables al rérimen de Kim Il Sung. Un día su abuelo, que incluso ha donado su fortuna al partido, desaparece. Poco después, el resto de la familia es detenida y enviada a un campo de concentración sin más explicaciones. Comienza un calvario que durará diez años: trabajos forzados, vigilancia continua, humillaciones, castigos y, sobre todo, hambre, frío y enfermedades. Unos años después de ser puesto en libertad, y ante la amenaza de ser detenido nuevamente, Kang Chol Hwan huye a China y luego a Corea del Sur. Su testimonio, el primero que llega al mundo occidental sobre el GULAG norcoreano, denuncia con una voz sencilla y a la vez firme las mentiras y la corrupción del supuesto paraíso montado al norte del paralelo 38 por la dinastía de los Kim.
Los Acuarios de Pyongyang
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🗨 MI RESEÑA
Otro testimonio más, en primera persona y crudo como sólo los que han pasado por los campos de trabajos forzados -los famosos «gulags»- norcoreanos, y han sobrevivido y desertado para contarlo, pueden llegar a relatar. Merece ser leído, merece ser conocido, y merece ser recordado. Porque las cosas que han pasado y siguen pasando en aquel oscuro y hermético país, no son algo que debamos olvidar nunca.
En este caso, la historia de Kang Chol Hwan, que junto a toda su familia (abuela y tíos incluidos) pasó la friolera de diez años completos en estos campos de concentración y trabajos forzados, no te dejará para nada indiferente. Los malos tratos constantes, el hambre infinito, las condiciones climatológicas adversas, con las que hay que sobrevivir apenas protegido con unos harapos mugrientos y mil veces remendados, las torturas físicas y psicológicas… En fin, un relato que es mejor leer y conocer por uno mismo.
Un libro realmente no apto para personas altamente sensibles, pues puede llegar a herir tu corazón muy profundamente.





