Nuestra visita a la ciudad de Málaga fue breve pero muy satisfactoria.
Apenas dos días tuvimos para recorrer sus animadas y tradicionales calles, las cuales encontramos con más bullicio del que nos esperábamos, por aquello de encontrarnos a mediados de abril, que no es un mes especialmente típico de vacaciones.

Pero allí nos dimos cuenta de que Málaga es así. Una ciudad viva, universitaria, repleta de gente joven, diversa y multicultural. Y no especialmente multicultural en el mal sentido, pues lo que encontrábamos eran gente de bien, con ganas de divertirse y de conocer aquella ciudad de sol eterno.
Por suerte, tuvimos el tiempo necesario para visitar su alcazaba, el teatro romano, la impresionante Catedral, el Castillo de Gibralfaro, el puerto marítimo, y algunas plazas principales.

Pero lo que más me gustó, como casi siempre me pasa, fue perderme por sus calles, caminando sin rumbo, por el mero hecho de «descubrir” la ciudad.
A pesar de las pocas jornadas que pasamos allí, pude comprender un poco porqué Málaga se ha convertido en la ciudad revelación de los últimos lustros.

Es que lo tiene todo; una ciudad grande, de algo más de 600.000 habitantes, pero no lo bastante para convertirse en agobiante o saturada. Bonita de recorrer y con mucho encanto. Un puerto marítimo excepcional para ferrys y buques mercantes. Buenas playas. Muy buen clima. Variedad y diversidad gastronómica a precios muy competentes. Una universidad con prestigio y caché que atrae talento juvenil de todos los rincones del mundo. Notamos que era, de momento al menos, bastante segura, aunque tampoco caminamos por los barrios más marginados de la ciudad, lógicamente. Con mucho ambiente nocturno y de ocio, y así podría continuar largo rato describiendo las bondades de esta increíble ciudad.
En fin, la ciudad a la que cualquier persona se mudaría a vivir, al menos durante un tiempo. Y al parecer muchísima gente se ha dado ya cuenta de esto, y muchos más lo han realizado, con lo que la oferta de alquileres y alojamientos en la ciudad es muy pero que muy baja, y los precios están por las nubes. No todo el mundo se puede permitir vivir en una ciudad como Málaga, esto es así.