Kenji Fujimoto es un chef de sushi japonés con la singular distinción de haber sido el chef personal de Kim Jong Il entre 1988 y 2001. Este puesto le permitió ser testigo privilegiado del régimen más opaco del mundo. Desde viajes de compras de alimentos por todo el mundo hasta viajes en jet privado, desde los platos más refinados hasta suntuosos banquetes y lujosas villas, Kenji Fujimoto se encuentra en el corazón del poder y relata la vida cotidiana de la élite norcoreana, incluyendo su propia vida en el círculo íntimo de Kim Jong Il, esta enigmática figura gourmet que, con el paso de los años, se convirtió en su amigo, su compañero de fiestas y su confidente. En Corea del Norte, Kenji Fujimoto vivió una vida de lujo. Hasta el día en que fue sospechoso de espiar para el enemigo japonés… La escena da un giro drástico. El chef finalmente huye, alegando que va a Hokkaido a comprar erizos de mar. Un diario repleto de anécdotas e ilustrado con fotografías inéditas, este singular relato ofrece una mirada secreta a la Corea del Norte de Kim Jong Il. Un éxito de ventas en Japón, *El cocinero del dictador* es una obra poco conocida que se traduce al francés por primera vez. Incluye una introducción de Juliette Morillot, historiadora y experta en estudios coreanos.
El cocinero del dictador
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🗨 MI RESEÑA
Me ha parecido un libro muy auténtico, interesante, directo, y muy, pero que muy revelador. El autor, un peculiar personaje japonés, de profesión cocinero, deja prácticamente toda su vida de lado, incluida a su familia (mujer e hijas) para largarse nada más y nada menos que a Corea del Norte a trabajar. Eso sí, por un buen salario. Allí resulta que conoce al «Querido Líder» Kim Jong-il, que como buen trilero que era, logra seducirle con lujos y dinero (llega a regalarle un coche mercedes último modelo, cuando apenas se veían coches por las solitarias carreteras del país…) para que cocine para él en Corea del Norte.
Resulta que el «Querido Líder» tiene un paladar poco digno de llamarse comunista precisamente. Termina mandando a Fujimoto por todo el mundo a comprar las mejores comidas y bebidas -y las más caras- de todo el planeta. Caviar, vino y champange francés, salmón y atún japonés, y un largo etcétera. Mientras una gran parte de ciudadanos del país -millones- morían literalmente de hambre en una de las peores hambrunas soportadas, el «Querido Líder» seguía engordando a base de grandes comilonas, fiestas desenfrenadas que incluían mujeres «secuestradas» de varios países como Japón, Tailandia o Vietnam, y pomposos y lujosos regalos a sus amigos más cercanos y parte de su séquito personal. Para qué hablar del conglomerado de mansiones y casas de lujo repartidas por todo el país para uso y disfruta de la familia Kim, mientras el resto de personas fallecen de frío en las gélidas calles de uno de los países más miserables e inhumanos del mundo.
Un relato que hace poner la piel de gallina de pura impotencia. Comunismo de salón puro y duro. Un psicópata narcisista y manipulador en todo su esplendor.
El autor termina yéndose para no volver de Corea del Norte en el año 2001 cuando escribe este libro. El «Querido Líder» termina falleciendo en 2011 y Fujimoto decide volver a Corea del Norte, el país donde ha pasado una buena parte de su vida, en 2017, cuando el hijo del «Querido Líder» gobierna el país con mano de hierro. Se dice que volvió a abrir su restaurante en Pyongyang, capital del país norcoreano, y no se ha vuelto a saber más de él. Hay rumores de que fue detenido en 2019, y seguramente eliminado, pero como todo lo que pasa es hermético y secreto en Corea del Norte. no se sabe a ciencia cierta el paradero final de Kenji Fujimoto.





